El pastel de nata es mucho más que un dulce típico: es un símbolo de la tradición pastelera portuguesa. Su origen se remonta al siglo XVIII, cuando los monjes del Monasterio de los Jerónimos, en Belém, comenzaron a elaborar estas pequeñas tartaletas para aprovechar las yemas que sobraban de almidonar la ropa. Con el tiempo, la receta se convirtió en un tesoro nacional.
En Bynata hemos querido traer esa esencia a Barcelona, respetando la receta original: masa hojaldrada hecha a mano, crema suave con el punto justo de dulzor y un horneado a alta temperatura que crea ese característico toque caramelizado en la superficie. Cada pastel se elabora diariamente en nuestro obrador para garantizar frescura y sabor auténtico.
Quienes nos visitan suelen decir que viajar a Portugal nunca fue tan fácil: basta un bocado para sentir Lisboa en el paladar. Y tú, ¿ya has probado el tuyo?
